Noche y Gastronomia

La tienda de Susano: tradición en el corazón de Murcia

MURCIA

Además de disfrutar de un privilegiado enclave que gastronómicamente le hace beneficiarse de lo mejor de la huerta y el mar, Murcia es hoy por hoy una de las más atractivas ciudades españolas para disfrutar del tapeo. En este sentido, han surgido en la ciudad multitud de propuestas que van desde los acercamientos más clásicos en torno al concepto de taberna ilustrada, hasta locales donde la nueva cocina y la fusión nos deparan grandes sorpresas.

La semana pasada pudimos disfrutar de La Tienda de Susano, un maravilloso local en la Calle Trapería, a los pies de la catedral. De los mismos creadores que el celebrado y original Tiquismiquis, este nuevo espacio está conceptuado como lugar para el tapeo clásico con base en un producto excepcional y un tratamiento del mismo, sencillo pero refinado en su técnica. El local, que cuenta con una terraza muy agradable con perfectas vistas de la catedral, recrea las antiguas tiendas de ultramarinos donde se vendían a granel las conservas. Mostrador de mármol y sillas de forja nos regalan un espacio donde las fotos en blanco y negro y sepia nos retrotraen a un tiempo en que Murcia lucía muy diferente al actual siglo XXI.

El local tiene un indefinible encanto; solera y tradición que comienzan por su dueño, Susano, estandarte de una familia dedicada al negocio de ultramarinos desde varias generaciones, y que recibirá al visitante con el mejor de los consejos y la mayor de las sonrisas. A degustar, excepcionales ortiguillas rebozadas, de intensísimo sabor, espectaculares anchoas limpiadas en directo en el mismo local, de textura excelente y tamaño considerable, patatas bravas Susano a las que añaden un interesante pimentón, gambitas y boquerones que vuelan en cucuruchos de papel como a la antigua usanza.

Mar y huerta en sus maravillosas alcachofas rebozadas o sólo a la plancha, ese tomate murciano que abraza al atún como el mejor de los hermanos, bacalao en tacos con pimientos sublimes, judías en la barra para juguetear en crudo, y una excepcional cerveza de grifo que no podría ser más que Mahou.

Un clásico en resumen, que merece una visita a la ciudad de Salzillo.