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Lars y una chica de verdad

Lars y una chica de verdad. 

La soledad tomada con originalidad y un poco de desequilibrio emocional. Lars (Ryan Gosling) es un joven de una pequeña ciudad y lleva una vida muy rutinaria entre su trabajo y los domingos en la iglesia. Sin embargo es un hombre de pocas palabras y le cuesta mucho establecer vínculos sociales y afectivos. Pero a medio camino entre el ingenio y la locura, Lars encuentra una solución para su problema: consigue una novia. Pero no se trata de cualquier novia, sino de una muñeca sexual (en la película la llaman “love doll”) a quien, lejos de utilizarla para su satisfacción libidinosa, cuida y protege como si se tratara de una persona real.

La película plantea como la fantasía de Lars para con Bianca (así llama a su “novia”) le permite reconstruir sus relaciones e inclusive permite que hasta la misma muñeca tenga la aceptación de los habitantes del pueblo que la llegan a querer tal como si fuera de carne y hueso.

En tanto a las justificaciones que propone el film para con el posible desorden mental del protagonsita, se plantea que su alteración no es de orden patológico y es a partir de esa negación de locura que el espectador es quien tiene que rastrear los posibles vestigios del raro accionar de Lars. Es por ello que la película gira completamente en torno al personaje principal, inclusive cuando este ve su protagonismo eclipsado por su plástica novia, el espectador vuelve a reconfigurar que los vinculos sociales que logra construir la muñeca no son más que extensiones de la personlidad del mismo Lars.

“Lars y una chica de verdad” es un intento de explorar como los conflictos internos de un personaje pueden repercutir de forma evidentemente exterior reconfigurando la percepción entre lo real y lo ficticio.

Puntuación: 6,5 de 10

FICHA TÉCNICA
Dirección: Craig Gillespie
Guión: Nancy Oliver
Elenco: Ryan Gosling, Emily Mortimer, Paul Scheneider, Keli Garner.
Origen: Estados Unidos (2007)
Duración: 106 min.