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Las chicas malas de la literatura: Safo

La idea de la escritora como una ratona de biblioteca con gafitas y acné es una de esas imágenes recreadas por el prejuicio y el temor ante la inteligencia y la creación femeninas. Esta es una relación de las chicas que a lo largo de a historia del lenguaje han ido a contrapelo se sus sociedades y de su tiempo, y han reflejado en su escritura sus negativas a la complacencia, y sus demandas de equidad, goce del cuerpo y rompimiento con esa tradición literaria celebrada por los cursos de literatura: machista y conservadora.

Safo (Siglo VII a.c.). Reconocida por ser la creadora de las palabras que definen la homosexualidad femenina (lesbiana y sáfico; la primera proviene de la isla donde Safo nació; la segunda, degenera de su nombre), injustamente encasillada como autora de poemas eróticos dedicados a hombres y mujeres, Safo es algo más que una lectura para la cama.

Safo en su tiempo fue considerada una de las grandes poetas y filósofas. Muy joven fue fundadora de una academia que aceptaba, a diferencia de la oficial, a mujeres solteras, que se dedicaban a la adoración de Eros y Afrodita. Si bien no hay datos concretos sobre su biografía, siglos de chismorreos han hecho de su escuela un lugar de sórdidas orgias femeninas.

Lo cierto es que en la «Casa de las servidoras de las Musas» de Safo las jóvenes aprendían cosas que les eran vedadas, como la lectura, la poesía y la filosofía.

Homosexual o no, la poesía de Safo es una radiografía de las intensidad de las pasiones humanas.