Cine y TV

Las mejores series del 2010: Party Down

Hace algún tiempo reseñamos nuestras primera impresiones sobre Party Down (el nombre de una empresa de catering y organización de fiestas, que podría traducirse como “Abajo con la fiesta”):

“Lo interesante de Party Down es su estructura: cada episodio de 25 minutos narra una fiesta distinta organizada por la firma de Ron. Y todas estas fiestas (desde la premiación al mejor Porno del Año hasta la Reunión de Inversores convocados por un ladrón) son aún más inertes y aburridas que las vidas de los protagonistas de Party Down. Algo que nos hace comprender mejor la cara de los camareros cuando nos traen el café: cuando la gente se esmera en divertirse, saca lo peor de sí misma”.

Y nos parecía que su éxito sería más bien difícil. Su trama está muy cercana del espíritu que trajo a la comedia The Office: un muy cercano contacto con fase deprimentes de la realidad, un regusto amrgo en las situaciones que nos hacen reír y perdedores que, una y otra vez, ven por tierra sus intentos de salir de la mediocridad.

La vida en directo, pues.

Party Down es una empresa hollywoodense que emplea aspirantes a actor y figurantes fracasados (sin que se pueda distinguir muy bien a unos de otros) para que organicen y atiendan banquetes y celebraciones de la crema angelina. Cada episodio es el testimonio de una de estas desangeladas fiestas, donde nuestros antihéroes de dan de frente contra su realidad. Todo a través de los ojos de Henry Pollard (Adam Scott), que un episodio sí, otro no, rompe su cortina de cinismo, y decide darse otra oportunidad más a su carrera de actor (constituida por su aparición en un anuncio comercial).

Fuente  | Time