Noche y Gastronomia

Le Petit Bistrot: cocina francesa en Madrid

Comedor le petit bistrot

A finales de los años 80 hablar de gastronomía de altos vuelos en nuestro país era hablar de gastronomía francesa. Comedores burgueses como Horcher,  Zalacaín o el desaparecido Jockey bebían de la influencia del país vecino para ofrecer las más delicadas viandas y un insuperable servicio.

Con el tiempo, las nuevas modas de la cocina ligera y natural y las exigencias económicas derivadas de la crisis, han hecho que la cocina francesa haya sufrido un destacable retroceso en las preferencias de los madrileños por ejemplo, frente a otras cocinas más pujantes como las asiáticas o derivadas.

Aun así, en la capital se mantienen buenos comedores y bistrots que siguen haciendo de la mejor tradición en los fogones su seña de identidad. Cartas que no desdeñan los escargots o el uso de las mantequillas o el pato a la naranja como elementos estrella.

Uno de estos locales es Le Petit Bistrot. Situado en el corazón del Barrio de las Letras, en la Plaza Matute número 5, en este comedor de fachada típicamente parisina, con predominio de madera y luces convenientemente atemperadas, encontramos una cocina jugosa y con sustancia; una vuelta a las recetas clásicas del otro lado de los Pirineos que nos reconcilian con los sabores sin complejos, con las salsas bien construidas y los aromas intensos e inspiradores.

Concebido en dos espacios-restaurante bistrot al uso y bar de vinos donde apuntarse a la moda de los caldos naturales y orgánicos convenientemente acompañados-, en Le Petit Bistrot podemos probar unos magníficos escargots de Borgoña con mantequilla de ajo y perejil, un sensacional foie gras de pato,una buena terrina de conejo, así como unas destacables tablas de quesos que hacen un guiño también a los ejemplares de nuestro país.

El pato es el rey en los segundos ya sea en su apreciable confit o en esa receta de pechuga con albaricoque y setas que combina sabiamente el gusto dulce y salado tan propio de la cocina francesa.

No olvide tampoco disfrutar aquí de uno de los mejores brunchs de la ciudad. Un auténtico must para trasnochadores o meros sibaritas.