Arte

Los achaques de un símbolo de Roma

image

Dicen que si le das la espalda y tiras una moneda por encima de tu hombro, cualquier deseo se puede cumplir. Eso, o que tienes la vuelta asegurada a Roma, a la ciudad eterna. Es la Fontana di Trevi, uno de los emblemas de la capital italiana, dónde no falta el beso de unos enamorados, ni la mirada ensimismada de cualquier turista. Pero, por muy eterna que sea la ciudad, los años no pasan en balde para nadie, ni siquiera para los símbolos.

Primero fue el Coliseo, y ahora es la famosísima fuente barroca la que reclama una restauración. La fuente, uno de los muchos motivos que hace de Roma uno de los destinos turísticos más visitados, presenta un estado de salud bastante malo: fisuras en la piedra, puntos frágiles, hongos y moho, además de la pátina negra debida a la contaminación y a la antigüedad.

El problema es que la factura del “médico” asciende a más de dos millones de euros, y en la situación económica que vivimos, es una cantidad difícil de afrontar para el Ayuntamiento de Roma. Por ello, la restauración correrá de la mano (o el bolsillo) de la marca de moda italiana Fendi.

No es la primera vez que una empresa privada comete este loable acto de mecenazgo cultural, ya que el rescate del Coliseo será financiado por la firma Tod’s, de Diego Della Valle. Para Gianni Alemanno, alcalde de Roma, “El precedente del Coliseo tiene que ser un ejemplo para los empresarios que quieran lucirse salvando obras que pertenecen a todo el mundo”. Para los representantes de Fendi, es un acto de amor hacia Roma. Gracias a él, Neptuno podrá seguir reinando muchos años más sobre su mar particular, la Fontana di Trevi.