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Los premios Goya: ¿En su peor momento?

Los Premios Goya En Su Peor MomentoEmpecemos diciendo que las mejores galas de los Oscar tenían a Billy Cristal como presentador. La mejor época de los Goya tuvo a Antonia San Juan como mayor atractivo. Medidas las distancias entre el oropel hollywoodense y la brillantina castiza (que los premios de aquí son una versión más bien trasnochada de los de allá), debemos añadir que este año (además) los Goya la tienen cruda.

No sólo es que el año que se nos va será recordado como uno de los de menos brillo en la inventiva cinematográfica española. No sólo es que los principales tanques de la temporada han sido duramente vapuleados por la crítica (Camino, Sangre de Mayo y Sólo quiero caminar más que dividir las aguas, han navegado sin que a nadie le importen demasiado, fuera del ojo avizor del Opus Dei sobre la biopic realizado por Fesser); además, han sido dolorosamente ignoradas por el público.

Parece que el cine español sólo lleva el público a las salas si es en costosas coproducciones como Los crímenes de Oxford, Vicky Cristina Barcelona o Che, el Argentino, y aún así los resultado son muy discretos en cuanto a recaudación (entre ocho y seis millones por título, en comparación de los 50 millones que hizo en su primer fin de semana Crepúsculo).

La gala de los Goya, a celebrarse a mediados de febrero, tendrá, así las cosas, a Los girasoles ciegos (de José Luis Cuerda) como su gran favorita (15 nominaciones), seguida de cerca por las 11 de Sólo quiero caminar (dirigida por Agustín Díaz Yanes). Gánters mexicanos contra víctimas del franquismo. Entre los dos títulos no han logrado ni la mitad de los espectadores que tuvo la gran ganadora de la edición pasada de los Goya: El orfanato (cuatro millones de asistentes).

Y, por cierto, ¿dónde quedaron Los cronocrímenes?

Fuente | Gaceta

Imagen | Basecine