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Los recitales masivos y la reventa

¿Ir o no ir? Esa es la cuestión. Si hay algo que la mayoría de los seres vivos compartimos es el gusto por la música. Algunos serán proclives al rock, otros al pop, habrá quienes disfruten más del jazz y quienes más del blues, pero si hay algo en lo que podemos estar de acuerdo es que a todos nos agrada la música en mayor o menor grado. Aquellos que sienten un fanatismo mayor por esta arte seguramente tengan la costumbre de asistir a recitales. Aquellos que suelen asistir a recitales saben que es un gusto como pocos y que no es cosa de todos los días, por lo menos en lo que respecta a los recitales que podríamos denominar como “grandes”.

“Ir o no ir” es una cuestión cuya incógnita nace de una sencilla ecuación: “recital grande = entradas caras, ergo asistir al recital = gastar mucho dinero”. La solución inversa es “no asistir al recital = quedarse con los billetes en el bolsillo, pero con todas las ganas de haber ido al recital”. Claro está que si sabemos manejar de forma medida nuestros ahorros, seguramente nos alcance para ir a dos o tres recitales grandes al año (tal vez más), pero ¿que pasa cuando la vorágine de los fans hace que las entradas se agoten rápidamente y nosotros nos quedamos sin nuestro boleto? Aparece la poco feliz reventa. Y ahí la cuestión se profundiza.

Cuando entramos en materia de reventa los precios suelen cambiar radicalmente y aumentan al doble, triple o cuádruple de su valor. Y los revendedores, amigos de la especulación, saben sacarle partido a la desesperación del fan que no consiguió su entrada por los canales de venta normales. Ahora bien, ¿qué harías si tu banda favorita viene a tu ciudad, sabiendo que es poco probable que vuelva alguna vez, y la única forma de tener tu entrada es pagándola el triple de su valor a un revendedor? O rompes tu alcancía o esperas a que el concierto salga en DVD y lo pagas con la décima parte de lo que ibas a gastar.

Recientemente algunas acciones de mercadeo lograron atenuar la especulación de los revendedores. Por ejemplo, en Buenos Aires y en vistas a los tres recitales que dio AC/DC los organizadores vendieron rápidamente casi la totalidad de las entradas de todas las presentaciones, pero tomaron una inteligente decisión para que los seguidores de la banda no tuvieran que comprar en reventa: guardaron un pequeño remanente que pusieron a la venta a precio original cuando faltaban pocos días para el recital. Claro está que no lograron erradicar la reventa, pero al menos pusieron en advertencia a quienes especulan con esta práctica.

Imagínense la disyuntiva a la que se enfrentan los seguidores de Coldplay en la misma ciudad: el show del 26 de febrero en el estadio Monumental de River Plate está completamente agotado y las entradas en reventa escalan hasta los 1000 pesos (algo así como unos 200 euros). ¡Una verdadera locura! Pero se estima que una acción similar a la que tomaron los organizadores del recital de AC/DC, seguramente sea la que tomen los que traen a Coldplay.

Y tu, ¿Qué opinas de la reventa? ¿Alguna vez estuviste entre la espada y la pared en una situación de estas? Si es así, te regalamos el espacio para que te desahogues de aquellos que sacaron partido de tu situación.

Imagen: clarin

  • juan moreira

    Fabrizio, estoy muy de acuerdo con varias de ts cosas pero debo aclararte algunas…lo de inteligente decision de los organizadores de AC/DC. Las entradas que sacan a la venta son las que ELLOS no pueden vender por un canal especial en efectivo sin declararlo a la banda ni al fisco. Te pueden decir que son las que guardan para los sponsor o que la banda acomodo de otra manera el escenario y entro mas gente…como no hay una capacidad habilitada ??? Ellos se las guardan para la reventa de amigos, agencias de viaje y demas. Si no las pueden colocar a precios mas altos, la sacan a la venta por el canal normal…que es la empresa de venta de entradas que TAMBIEN es de ellos….se entiende ?????? un saludo !!

    La reventa existe y va a existir siempre…