Cine y TV

Lost: lo que nunca sabremos

A una semana del final de Perdidos, la sensación que llena al fan acérrimo (el que defendió a capa y espada el aparato de Abrams, Lindelof y Lieder) es de franca desilusión.

No sólo es que los principales atractivos de la serie (sus misterios, su multirreferencialidad, la perfecta definición de los personajes, los dilemas humanos presentados e cada trama…) fueron dejados de lado en una sexta temporada, torpe y mal actuada, llena de nuevos e inútiles personaje.

Además, este final (con su lucha entre el Bien y el Mal representados por un cuevita luminosa), con actualización del sobado mito de Caín y Abel, deja mucho que desear, y deja sentir a cada espectador que el lo hubiera hecho mejor.

A un episodio del final, ¿qué nos queda? Presenciar esa última visita a la isla, y decir adiós a ese grupo de sobrevivientes que, sin duda, no tienen la culpa de la pereza de sus creadores.

Imagen: Sangre Fría