Arte

Luces de Bohemia

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Llegó un momento en el que el arte empezó a romper las reglas. Un momento en el que a los artistas no les valía con ganarse la vida pintando retratos de relamidos burgueses. En el siglo XIX, el mundo estaba cambiando, y el arte lo hacía con él. Es en este momento, entre el Romanticismo y el movimiento realista, cuando se forja el concepto de bohemia artística. Se empieza a valorar por encima de todo la libertad creativa del artista, aunque ésta conlleve su marginación frente a la sociedad o su fracaso ante el público.

La vida bohemia, elegida por muchos artistas, se asociaba curiosamente con el mito de los gitanos errantes, que se convierten, a través de la literatura y el arte, en todo un símbolo de una vida sin normas ni ataduras, libre de las convenciones burguesas. Por eso, los artistas que rompían las normas y eran rechazados por el arte más académico, se hermanaban en cierta manera con los gitanos, con los que compartían una marginalidad y una miseria que será, poco a poco, mitificada como premisa de libertad artística y espiritual.

Esto es precisamente lo que nos muestra “Luces de Bohemia. Artistas, gitanos y la definición del mundo moderno”. A través de un centenar de obras maestras de artistas como Goya, Delacroix, Manet, Degas, Sorolla, Van Gogh o Picasso, se pretende retratar la evolución de la imagen de los gitanos en el universo artístico, desde las imágenes de picaresca y las leyendas, propias del Romanticismo; hasta la visión más marginal y realista, que se asoció rápidamente a los artistas bohemios. Una interesante muestra que se podrá ver en la Fundación Mapfre (Madrid) hasta el 5 de mayo.