Cine y TV

¿Cuál es el encanto de Los Mercenarios 2?

En algunas latitudes ya pueden verla, y en otras está por llegar, pero donde quiera que se deje ver, “Los Mercenarios 2” (“The Expendables 2”, dirigida, al igual que su primera parte, por Sylvester Stallone) será un festín de nostalgia y feromona, que sin duda rebasará (en la taquilla y en el corazón de los cinéfilos) a otros productos veraniegos, tal vez menor ensamblados, pero sin la esencia del cine ochentero, que en este caso se rebosa en cada fotograma: la nobleza la masculinidad en bruto.

El rejunte de los expirados

¿Por qué se convierte en éxito una cinta llena de astros que fueron, y que por sí mismos y por separado, no darían más que para un telefilme? Y no sólo una vez, sino dos: este Los Mercenarios 2 viene generando ruido y taquilla desde el momento del anuncio de quien estaría  y quién no en el cartel (y pueden estar seguros de que tendremos una tercera parte) donde, por fin, Steven Seagak y Jackie Chan se unan al reparto).

¿Qué es, pues, lo que hace Los Mercenarios un bocado tan demandado y necesario? No es por el rejunte de estrellas (la verdad es que hay demasiados, si bien se agradece la inclusión del Dios de Internet, Chuck Norris), sino por algo si se quiere más profundo: el sentido del paladín.

El héroe necesario

No es una coincidencia que Los Indestructibles se estrene a la sombra The Dark Knight Rises y The Avengers: como aquellos, este es un producto que llega desde el pasado. Si se quiere ver en términos futbolísticos, es una especie de partido de la selección Resto del Mundo, en el que no importa quien alinea junto a Pele o Maradona, sino que los veamos jugar juntos, por aquello que alguna vez representaron

Ya no hay comunismo letal, pero si tenemos mucha necesidad de héroes…

Imagen | IMDB