Cine y TV

Miss Bala (crítica)

Miss Bala es una película mexicana sobre la situación que vive ese país en medio de una guerra entre el gobierno y los clanes del narcotráfico, y que a la fecha ha costado más de 50.000 vidas. También es una película latinoamericana, con todo lo que ello implica. Es decir: es parte de un cine que, en nombre de liberarse de las ataduras impuestas por el canon hollywoodense y crear una identidad propia, ha caído es limitaciones que el espectador debe sufrir en nombre de un cine nacional, parte de una corriente continental.

Quien haya sufrido las películas del nuevo cine argentino sabrá de lo que hablamos: filmes con un registro que se quiere documental, al punto de prescindir de actores para ponernos frente a personajes que hacen de sí mismos, y del guión para ponernos frente a la vida misma. El resultado son obras de lo que podríamos llamar “Cine Zombi”, en donde si hay algo que falta es cine auténtico y vida. Un género que demanda a gritos (Braains!) su ingreso en los cursos de apreciación cinematográfica.

Miss Bala padece de estos problemas, lo que es una lástima, pues se ofrecía como la primera cinta que cuenta el narcotráfico desde sus entraña, sin ese registro paródico que suelen padecer las obras sobre este particular. En su centro se narra la historia de una chica humilde del México norteño que aspira a salir de su situación a través de un concurso de belleza: la Miss Bala del título que al buscar a una amiga víctima de un tiroteo, es raptada por una banda y convertida en cómplice y amante de un capo vagamente basado en la figura de un célebre criminal: el Chapo Guzmán.

Sin embargo, la actuación de la protagonista, Stephanie Sigman, y de la cinematografía elegida, para narrar una realidad contaminada por el crimen y la corrupción nos hacen bostezar ante un drama de dimensiones aterradoras.

Miss Bala (2011, México) dirigida por Gerardo Naranjo, se pudo ver en el Festival Internacional de Cinema Negre de Manresa, y aún no tiene fecha de estreno en España.