Cine y TV

Monsters: "Apocalipsis Now" con pulpos

Una sonda con muestras de vida extraterrestre cae en México, y convierte al país en un nuevo ecosistema donde bestias lovecraftianas reclaman el territorio. Estados Unidos convierte a la mitad de México en una zona infectada, delimitada por gigantes vallados y bombardeada rutinariamente. Ahí, un reportero más bien inepto, recibe la orden de devolver sana y salva a la joven heredera de un imperio mediático a tierra civilizada.

Monster
es una mezcla de road movie, comedia romántica y Cloverfield.
O como la calíficase un entusiasta crítico de su país: “Apocalipsis con pulpos”. Lo cierto es que la película de bajo presupuesto escrita y dirigida por Gareth Edwards es un película de terror que saca lo mejor de sus debilidades, y aprovecha el denso paisaje mexicano para, con apenas algunas pinceladas de sus inolvidables criaturas, ofrecer un contenido pero eficiente retrato en clave de lucha de la civilización y la barbarie (¿Los pulpos son el narco? ¿Los pulpos son Katrina?).

Queda para el recuerdo esa escena donde, desde una pirámide maya, los protagonistas observan la imponente e inútil muralla con la que los Estados Unidos intentan frenar el avance de los monstruos: “La más imponente obras realizada por el hombre”, dice uno de ellos, sin que sepamos si habla del pasado o de ese futuro cancelado

Imagen | Donostia Kultura

  • Incertis

    La acabo de ver… entretiene, pero no como película de terror. Por ahí también algo dice que es como Lost in Translation pero en una jungla con pulpos gigantes. Lo mejor: decente para su presupuesto. Lo peor: una vez más la falta de rigor geográfico situando una densa jungla en la frontera de México con USA así como una pirámide maya (que realmente pertenece a Yaxhá, Guatemala) desde la que se puede ver el muro que USA construyó para contener a los monstruos. También los que hemos viajado por Centroamérica reconocemos en alguna escena el uniforme de la policía guatemalteca en supuestos agentes mexicanos de algún lugar del norte de México. No se puede justificar la imprecisión histórico-geográfica ni por el presupuesto ni por licencias artísticas, más aún cuando se emplea un estilo visual cercano al documental e intentando impregnar a la historia de cierta verosimilitud. Para el público medianamente culto le es difícil meterse en la película cuando detecta este tipo de errores o licencias gratuitas. Véase el desastre de la última de Indiana Jones (que nunca debió haberse filmado).