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Muere Ana María Moix, la única mujer de los “Novísimos”

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El pasado viernes 28 de febrero nos trajo la noticia del fallecimiento de la escritora catalana, uno de los puntales de las letras de Barcelona.

Nacida en Barcelona en 1947, y pese a ser el hermano de un escritor de éxito (Terenci Moix) y estar constantemente en círculos de escritores y periodistas, Ana María Moix nunca quiso estar en el ojo del huracán. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Barcelona, institución que a finales de los sesenta era un hervidero de cultura.

Ana María Moix empezó a ser conocida en los círculos literarios cuando fue incluída (junto a otros 8 poetas, todos ellos hombres, entre los que se encontaban nombres como el de Manuel Vázquez-Montalbán, Félix de Azúa o Pere Gimferrer) en 1968 en la antología Nueve novísimos poetas españoles, que recogía a esos nueve escritores, que tenían en común su modernidad, y su oposición al realismo comprometido con el régimen fascista que se había impuesto durante la posguerra.

Sus comienzos literarios fueron muy prolíficos, puesto que de 1969 a 1973 publica tres poemarios —Baladas del dulce JimCall me stone y No time for flowers—, que más tarde serían reunidos en A imagen y semejanza, dos novelas —Julia Walter ¿por qué te fuiste?—, así como también un libro de relatos —Ese chico pelirrojo a quien veo cada día—, a parte de muchas otras actividades literarias. A partir de ese momento, su producción se reduciría, brindándonos de vez en cuando grandes obras como Vals Negro (1994) o De mi vida real nada sé (2002).

A ella también le debemos la exquisita traducción de muchas obras de la literatura francesa, como obras de Samuel Beckett, Amélie Nothomb, Françoise Sagan, Louis Aragon, y la más conocida, Marguerite Duras.

Os recomiendo encarecidamente el libro Ese chico pelirrojo a quien veo cada día, en especial el relato que da nombre al libro.