Arte

Muñecas con alma gótica

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Una cabaña en medio de un frondoso bosque polaco es el escenario perfecto para que Klaudia Gaugier de a luz a sus peculiares muñecas. Pero para ella no son simples muñecas, son sus hijas. Las crea para sí misma, poniéndoles todas su alma y, en cuanto están terminadas, se siente tan responsable de su suerte como lo haría una madre.

Cada una esconde su propia personalidad y su propia alma que, a juzgar por su aspecto, debe de estar muy torturada. Sus grandes y expresivos ojos vidriosos son un rasgo común. Podrían protagonizar perfectamente una película de Tim Burton, por su estética gótica, su aspecto que casi roza lo grotesco, pero que a la vez tiene algo de adorable.

La “madre” de estas creaciones, Klaudia Gaugier, estudió pintura, artes gráficas y escultura, pero ninguna de las tres pareció satisfacer sus necesidades expresivas. Fueron las muñecas las que le permitieron combinar sus intereses. Además, le daban la posibilidad de concederle a sus obras espiritualidad, expresada a través de las emociones que sus muñecas transmiten. Pueden ser divertidas o terroríficas, pero todas tienen su propia personalidad.

Las muñecas son una combinación entre las tradicionales de porcelana y las de trapo más primitivas. Lo primero que crea es su rostro, único e inimitable, ya que la autora no utiliza moldes. Una vez cocido en un horno a más de mil grados, Klaudia decide como será el resto de la muñeca y añade todos los detalles.

¿Y dónde se pueden adquirir estas muñecas? Desde luego no en una juguetería. Para Kaludia, todas sus muñecas requieren un trabajo artesanal de varias semanas y además, lo más importante, tienen alma. Cualquiera que quiera comprar esta alma, deberá pagar un alto precio, ya que se venden por más de 600 euros, como obras de arte, no como simples juguetes.

Foto: www.artehora.pl