Cine y TV

Paul (crítica)

El viernes pasado se estrenó en España Paul, la nueva comedia de la pareja Pegg/Frost (los involuntarios héroes de Shaun of the dead y Hot Fuzz) y la primera de las suyas en Estados Unidos, en donde unen talentos con el todopoderoso Seth Rogen (o por lo menos con su voz). El resultado se queda (nos tememos, pues esto chicos nos resultan la mar de simpáticos) a medio camino, pero en el panorama de la comedia fílmica actual un podo de humor inteligente resulta casi heróico.

Paul es un extraterrestre que en los años cincuenta aplasta accidentalmente a un perro al estrellarse en Nuevo México. Atrapado por los servicios de inteligencia, permanece encerrado revelando los secretos que un macarra intergaláctico puede revelar (que no son demasiados). Ante lo que teme una futura disección, decide escapar, con la fortuna de toparse con la casa rodante ocupada por dos frikies británicos en religiosa visita al Área 51: Pegg/Frost.

Desgraciadamente, y a pesar de divertidas chanzas contra la religión (nos quedamos con el mantra “Es imposible discutir con esta gente”), los cultos nerd y la vida americana en general, Paul no termina de ser un personaje entrañable o divertido. Culpa de ello es la caracterización vocal de Rogen, quien resulta sorprendentemente frío en un papel icónico de la ciencia ficción que merecía más carcajadas.

Al final, por cierto, hay un estimable cameo de alguien que, a diferencia de Rogen, sabe reírse de sí misma y ser todo un ícono freakie.

Fuente | El Cultural