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Piratas del Caribe: cómo hacer de una franquicia repetitiva un éxito

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Si uno trata de pensar en las mejores escenas de Los piratas del Caribe siempre incluyen a Depp en su papel de Jack Sparrow huyendo con ese pasito coqueto de alguna multitud enardecida. El problema es que es muy difícil saber a cuál de las tres pelis producidas hasta el momento para la franquicia pertenece esa escena. De hecho, es un reto diferenciar a una parte de la otra. En esta nueva entrega, la cuarta (On Stranger Tides), lo tendremos más fácil, con la llegada de Pene en lugar de Keira Knightley.

Lo cierto es que Los piratas del Caribe lleva al extremo la máxima de las películas de piratas: ser iguales, exítosas, sin relevancia y sin significancia de la historia del cine (a decr de David Thomson en su The New Autobiographical Dictionary of Film). El punto es que a pesar de un millonaria inversión en efectos, locaciones exóticas y mujeres hermosas,  Los piratas del Caribe no se fijan en la memoria del espectador.

El hecho es que los más de 900 millones de dólares que reunió la tercera parte de la saga no pueden evitar que se trate de un elefante sin pies no cabeza, de más de tres horas de pesada duración. El mismo Johnny Depp reconoce que ha hablado con el director de la franquicia para decirle que no entiende qué están filmando, a lo que Verbinsky repondió que tampoco él.

Entonces: ¿Qué es lo que nos hace ver Los piratas del Caribe? Intentaremos explicarlo.

Continúa | Piratas del Caribe: cómo hacer de una franquicia repetitiva un éxito (II)