Cine y TV

"Pornotopía" de Beatríz Preciado

Belleza forjada en un quirófano por un cirujano estético, juventud eterna, Michael Jackson y Coca-Cola. Esos son algunos de los pilares fundamentales en los que se basa la autora Beatriz Preciado para hacer una radiografía de la revista Playboy durante la guerra fría.

En su ensayo “Pornotopía”, Preciado toma la publicación de Hugh Heffner (creada en 1953) como objeto de estudio y analiza como esta revista ayudó a construir un imaginario de hombre heterosexual. Misógino, consumidor y soltero el estereotipo de lector de Playboy, en el análisis de Preciado, marcó la segunda mitad del siglo XX como una férrea crítica a la familia tipo de la casa suburbana.

En otras palabras, lo que propone Preciado es una observación de cómo la publicación de Heffner ha influido en la configuración de un canon de belleza femenino y de un punto de vista masculino de admirar esa belleza.

Para ilustrar de mejor forma el punto de vista de la autora, les dejo a continuación un extracto de “Pornotopía”.

 “La pornotopía Playboy trató de terminar en plena Guerra Fría con las bases sociales de la servidumbre masculina en el régimen del capitalismo heterosexual, pero no cuestionó el sistema de género que le era inseparable. […] La Mansión Playboy se convirtió en una isla telecomunicada en la que un hombre envejece junto a un grupo, renovado constantemente, de jovencitas en bikinis. Aquí tanto el envejecido varón como la joven fémina necesitan de la suplementación farmarcológica: el modelo de biomujer hippie de los setenta ha dejado paso al estilo neumático Pamela Anderson, cuyo sello quirúrgico aparece incluso en las conejas más jóvenes. El jacuzzi con un hip-hopero (negro o blanco) rodeado de chicas medio desnudas haciendo el lap-dance es un mutante de la pornotopía. El jazz ha sido sustituido por el hip-hop, el batín de seda por una camiseta de baloncesto talla XXXL y la pipa por el porro, pero los factores del juego son los mismos: un tío listo, muchas chicas (no sabemos si listas o tontas, pero preferiblemente lascivas y discretas) y mucho, mucho con sumo farmacopornográfico. Esta habría sido una de las misiones de Playboy: fabricar una masculinidad mítica capaz de soportar la crisis de la heterosexualidad en el siglo XX y de hacer frente a las amenazas de la liberación femenina y de la utopía transgénero”.

Fuente: Revista Ñ | Imagen: filosofos