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Realeza sin protocolos: "El discurso del rey"

Los problemas de dicción de un hombre destinado a ser una destacad figura pública de la sociedad británica en tiempos de guerra es la premisa del film que promete acaparar la mayoría de los premios Oscars de este año.

Ser rey no es tarea sencilla, sobre todo si hablar en público no es nuestro fuerte. Eso es lo que le sucede a Jorge VI, duque de York. Un defecto en el habla le impide al hermano del heredero de la corona hablar en público con fluidez y eso será algo que afecte seriamente su autoestima. Sin embargo, cuando su hermano mayor decide abdicar al trono, se verá forzado a superar los miedos que condicionan su habla para poder cargar en sus espaldas a todo un reino que está a punto de entrar en guerra contra la Alemania nazi.

La astucia del film es plantear un conflicto interno cuyos síntomas se manifiestan de forma externa: el impedimento de habla fluido de Jorge VI connota sus inseguridades, sus traumas pasados y su miedo a ocupar un trono que no estaba destinado a ocupar. Sin embargo, la película logra mostrarnos mucho más que solamente los problemas del futuro rey: nos muestra el detrás de escena de la monarquía británica y como tras la elegancia real muchas veces se suelen dar escenas que se salen de cualquier protocolo. Todo eso, interpretado por figuras que han quedado en la historia, algunas de las cuales aparecen en un segundo plano de importancia como el propio Winston Churchill o el mismísimo Adolph Hitler.

Entre los puntos flojos del film cabe hacer una crítica a la elección  de Guy Pearce para interpretar al rey Eduardo VIII, no por su calidad actoral, sino por su edad: Pearce es siete años más joven que Firth (la apariencia de ambos deja en claro cuál de los dos es mayor), sin embargo en el film Firth interpreta al hermano menor de Pearce. No obstante, el trabajo actoral de todos los intérpretes es destacable. Quien haya escuchado alguna vez un discurso de Churchill se sorprenderá al ver que tan lograda es la interpretación de Timothy Spall emulando la voz del más destacado primer ministro británico de toda la historia.

Fresco y desprovisto de intentos de exaltar el fasto de una monarquía, el film inclusive logra ciertos pasajes cómicos en la contraposición entre la figura del futuro Jorge VI y el particular Lionel Logue, quien intenta ayudarlo con sus problemas de dicción.

Imagen: labutaca

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