Música y Teatro

Rescate Emotivo: Hüsker Dü

Rescate Emotivo Husker Du

Husker Du, sin duda alguna, deberían aparecer en todos los manuales de las bandas perfectas que poblaron la tierra durante la década del 80. En esa década, que vaya a saber uno por qué cuernos todos tienden a identificarla con el rimmel, las noches en vela y los comienzos de la música tecno, también existían los punks sensibles, los gritones que podían tocar canciones a velocidades anormales pero siempre con un gesto de melodía, con un toque de distinción. Allí estaban ellos, los encargados de mostrarles el camino al resto de los cofrades de su misma generación.

Corrían los tempranos años 80s y estos muchachos decidían formar una banda de hardcore/punk, nada atípico para adolescentes de aquella época. Pero siempre que estas cosas suceden en sitios “no convencionales”, algo termina haciendo que el resultado final tenga matices distinto. Allí, en las “Twin Cities” de Minnesota, nació esta banda. El mismo sitio que parió a Prince o a sus amigos y colegas de The Replacements. Sin duda alguna, un habitat diferente a Los Angeles o New York, epicentros de cualquier movida norteamericana.

Y así fue como estos chicos, nacidos de un riñon punk pero de un corazón repleto de melodías beatlescas y byrdsianas, fueron poco a poco introduciendo sus obsesiones pop en un formato cada vez más cancionero, pero que no renunciaba en absoluto a esa wall of sound de distorsiones que profería la guitarra de Bob Mould. Tres para triunfar. Aunque sea en el reluciente ámbito del college rock de la época.

Los días finales de Husker Du fueron a pura melodía y canción soleada. El pasaje de ser una banda netamente indie y grabar para SST a ser un grupo mainstream y estar en las filas de Universal a muchos les sentó mal. Yo, debo decirlo, hallo en esta época uno de los mejores momentos del grupo. “Candy Apple Grey” (1986) y “Warehouse” (1987), es cierto, disminuyeron su velocidad y furia con respecto a sus predecesores. Pero atesoran canciones incluso más bellas que las que fueron editadas en sus obras anteriores.

Luego Bob Mould formaría Sugar, una agrupación de rock alternativo con un éxito menor y también sería solista. Greg Norton, el bajista, no estaría muy ligado al mundo de la música, al igual que Grant Hart, ese baterista que también cantaba, aunque también haría lo suyo en Nova Mob. Lo cierto es que el legado ya estaba dejado para la posteridad: ¿O de dónde creen que el grunge obtuvo muchas de sus inspiraciones? ¿O acaso creen que esa sensibilidad melódica del primer emo-core llegó por obra y gracia del señor? No, en todos ellos y en muchos más, el trio de Minneapolis había estado presente.

httpv://www.youtube.com/watch?v=eoKeH7JYE48

Imagen: Gamespot