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Rescate emotivo: Prefab Sprout

PrefabSi el mundo fuese un lugar más justo, los posters de Prefab Sprout adornarían las paredes de las habitaciones juveniles, sus canciones poblarían las radios de frecuencia modulada y sus letras serían de lectura obligatoria en los colegios secundarios. Pero no. Todo esto solamente puede tener lugar en un mundo fantástico y a modo de utópica reivindicación para estos auténticos relegados de la canción pop modelo 80’s.

Los de Newcastle llegaron al mundillo de la música para dejarle una huella pequeña, de esas que sólo algunos logran detectar, pero que con el poder del tiempo cobran carácter indeleble. Liderados por Paddy McAloon, un auténtico orfebre de la canción pop y lo más cercano a un Brian Wilson que los años 80 supieron dar, lo de Prefab Sprout fue estar a mitad de camino entre el jangly pop sensible de los Smiths y el neo-romanticismo de Duran Duran. Es decir, ni en uno ni en otro lado de las tendencias imperantes.

Entendiendo a la sofisticación como un estilo de vida y a la delicadeza como la forma más acabada de enarbolar una gran canción, el pico creativo de estos ingleses llega en 1985, de la mano de ese enorme disco llamado “Steve McQueen”, que contó con una inteligente producción de Thomas Dolby. Canciones como “Bonny”, “Goodbye Lucille #1” o “Faron young” deberían haberse transformado en faros vigías de toda una generación que creció paralela a los charts, pero que tranquilamente pudo estar inserta en ellos. Pero nuevamente no. Parece que sólo las emisoras radiales de tendencias adult-oriented se acuerdan actualmente de que “When love breaks down” es una bellísima canción.

Imagen: Lost in Tyme