Música y Teatro

Rescate emotivo: Secret Affair

Rescate Emotivo Secret Affair

Para el año 1979, Londres era un auténtico hervidero de ideas musicales, artísticas y culturales de todo tipo. El estallido del punk había dejado un ethos, una manera de hacer las cosas en las que estaba permitido experimentar con nuevas formas, pero también comenzando a meter mano en algunos elementos del pasado para reeditarlos. Muchos se atrevían a jugar con integrar elementos de otras tradiciones musicales (la música negra convertida en punk o new wave, el más claro ejemplo) y así nuevas tendencias iban ganando el abultado underground inglés.

El mod revival formaba parte de ellos. Jóvenes elegantes, con actitud punk, elegancia inusitada y sonidos que remitían directamente a aquella vigorosa oleada mod de los años 60s. Entre esa turba de jóvenes iracundos aparecía una banda liderada por un carilindo vocalista llamado Ian Page. Eran los londinenses de The Secret Affair.

Los Secret Affair lo tuvieron todo para ser una gran banda: un cantante carismático con aspecto de auténtico face, excelentes canciones matizadas de powerpop y punk, la ventaja de ser uno de los primeros de su generación en poner a andar el mod revival y, además, un público fiel como perro a su amo. Los “Glory boys” -tal como se conocía a sus seguidores- eran un capítulo aparte: hasta llegaban a tatuarse ese mote para marcar su grado de pertenencia. Algo así como hooligans de su banda traspolados a la música.

Pero los Secret Affair tuvieron un escollo insalvable que les impidió llegar a la cima: The Jam. Ian Page tuvo la mala suerte de que el primero, y estandarte, haya sido Paul Weller, el “Modfather”, el amo y señor del estilo, además de dueño de las mejores canciones y grupo del período. Con el trío de Weller apropiándose de los charts y trascendiendo las fronteras del mod revival, el punk o la new wave, los Secret Affair quedaron condenados a ser una banda de culto dentro de los mods más acérrimos.

Tres discos dejaron en su haber, siendo el primero “Glory boys” el más logrado y su canción “Time for action” (un hermoso himno juvenil) su canción más recordada. Secret Affair nunca serán recordados por ser una banda que haya cautivado a las multitudes o que su éxito haya encandilado al mundo. Nunca podrán tener el estatus que The Jam sí goza y ha gozado. Pero los de Ian Page merecían, sinceramente, un poco más de lo que el destino les ofreció. Un buen puñado de canciones con tufillo a años dorados de juventud así lo atestiguan.

httpv://www.youtube.com/watch?v=x1kqQHl5q6g

Fuente: Strange Reaction | Imagen: Punk77