Música y Teatro

Rescate Emotivo: The Stone Roses

Elmono

Manchester, Reino Unido. Año 1985. Desde ese mismo centro urbano, predominantemente obrero, pero siempre proclive a dar a conocer grandes artistas, Los Smiths, con Morrissey y Johnny Marr a la cabeza, dominaban el panorama y las tendencias de la música británica. Todavía los reflujos de New Order se sentían con fuerza en la zona. Pero una leyenda, en ese mismo instante, comenzaba a gestarse: los Stone Roses, quienes terminarían siendo una de las bandas más influyentes de los próximos años, empezaban a ensayar.

Con un estilo dominado por las armonías guitarreras tomadas de bandas de los 60s, pero con un indiscutible pie en las nuevas tendencias bailables, el pop psicodélico que cultivaban los Stone Roses causó furor con la salida de su primer álbum, “The Stone Roses”, editado en 1989 e indicado por la crítica como uno de los mejores discos de todos los tiempos. De ese modo, la banda liderada por el carismático vocalista Ian Brown, secundado por el inefable guitarrista John Squire y acompañados en la base rítmica por Mani en bajo y Reni en batería, lograban lo que muchos otros conciudadanos ya habían conseguido: ponerse a la vanguardia del panorama inglés.

Canciones como “I wanna be adored”, “Elephant stone” o “Fool’s gold” no tardaron en maravillar a la audiencia y, a su vez, abrir el camino a toda una nueva serie de artistas que mezclaba las guitarras con las pistas de baile, entre ellos los Happy Mondays, Charlatans UK o Inspiral Carpets, todas bandas que tuvieron cierta trascendencia en esa Gran Bretaña que aún no sabía lo que era el brit-pop.

Mucho tiempo después, con la banda atravesando problemas internos, los Stone Roses editan su segundo y último disco. El olvidado “Second coming”, sacado a la venta recién en 1994. Un álbum despreciado por la crítica, pero que con el tiempo fue ganando en consistencia. Mucho más rockero que su debut, las guitarras de John Squire adquieren una épica zeppelinesca y dominan el disco de principio a fin.

1996 encontraría a la banda ya separada. El primero en abandonar el barco fue Reni, el baterista. No tardó en unírsele John Squire. Pero, de todos modos, el legado de los Stone Roses quedó vivo en la actual carrera solista que Ian Brown, el “Rey Mono”, está llevando adelante, con ya cinco discos editados. Ni hablar de la influencia que tuvieron para las generaciones posteriores: ¿o de dónde crees que sacó Liam Gallagher de Oasis todos sus movimientos?

Imagen: La Voz Perdida

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