GeneralNoche y Gastronomia

Restaurante Garnacha: un tesoro escondido en la Sierra de Madrid

Racimos de uvas garnachas

Hay lugares que son como un pequeño escondite que debería correspondernos en régimen de pseudopropiedad; que deberíamos guardarlos para siempre como aquel día que los descubrimos y disfrutamos. Lugares que sin embargo no nos resistimos a compartir con los demás.

El Restaurante Garnacha en el pueblo de Galapagar (Ctra Las Rozas-El Escorial, Km 16 – nº12), en la sierra de Madrid, es uno de esos lugares prendados de magia, silenciosos y místicos como si estuviesen ahí casi sin hacer ruido, sin dejarse notar para sólo ser descubiertos por los más sensibles oteadores de tesoros.

Situado en un pequeño chalet de piedra en una cuidada finca de impoluto césped y armoniosa terraza, Garnacha es imprescindible cuando comienza el calor de Madrid, y cerca de las montañas las temperaturas bajan lo justo para disfrutar de un buen atardecer en mangas de camisa o acurrucarse en una chaqueta cuando cae la noche.

Concebido como un espacio armónico de pocas mesas perfectamente vestidas, en Garnacha además, se come bien y se bebe, como no podría ser de otra manera dado su nombre, mejor aún.

Su cocina es tradicional con toques de modernidad justa, que le permiten diferenciarse de muchas de las consabidas propuestas serranas que hacen de las buenas carnes y los clásicos entrantes, su única y aburrida oferta.

Aquí podemos degustar una muy buena ensalada de foie y pato, unos sensacionales huevos rotos con trufa con dulce patata confitada, o una excepcionales verduras a la brasa con ligero queso ahumado. Buenísimo y preparado ante el comensal, el steak tartar, que resulta cremoso y de destacable carne cortada a cuchillo y muy bien tratado ese bacalao en piperrada o su crujiente de cigala, original y ligero.

Vinos a elegir por el comensal en su pequeña bodega en el sótano del chalet, con especial atención a esa clase de uva que ya imaginarán. Menús diarios a menos de 20 € y propuestas de degustación que nunca defraudan.

Un lugar con encanto para desvelar sólo a unos pocos.