Cine y TV

Robin Willians renace de sus cenizas

“Uno empieza a apreciar las cosas pequeñas, como caminar por la playa con un desfibrilador”, es como Robin Williams resume la batalla que desde 2002 viene librando con varios demonios: el alcoholismo, la fragilidad de su corazón y el divorcio. Repuesto de los dos primeros (con válvula bovina en el pecho), se ha lanzado a una gira para retomar su carrera, con un espectáculo (Armas de autodestrucción masiva), que le devuelve a sus raíces: el stand-up.

robin-willians-renace-de-sus-cenizas

Una gira que culminará con un especial para la HBO, y que significa un reencuentro con sus seguidores, cerca de cumplir los 30 años de carrera, con títulos como The Fisher King (Pescador de ilusiones) o ¡Buenos días, Vietnam! También supone, a decir de las notas y entrevistas, la presentación de un Williams más sereno e introspectivo, pero con toda su histeria interpretativa de antaño.

En 2006, Robin Williams interrumpió una de las carreras más regulares del mainstream para internarse en una clínica de desintoxicación. Ya en el clímax de su carrera había luchado contra la adicción a la heroína, que abandonó al nacimiento de su primer hijo, Zak.

Armas de autodestrucción masiva es un espectáculo con el que intenta recuperar el trecho perdido tras el divorcio con su segunda esposa, pero dolencias sobre el escenario le llevaron al quirófano en marzo.

Ahora, mesurado y agradecido, vuelve por el camino más largo. Y esperamos que logre mantenerse sobrio, en todo los sentidos.

Fuente: Clarín
Imagen: One Corazón