Cine y TV

Rubicon: el derecho a la lentitud

Rubicon no es una serie para tuiteros o seguidores de Fringe. La creación de Jason Horwitch derrama inteligencia por todas partes, macerada por la adrenalina de los grandes thrillers. Tampoco es una serie para los seguidores del Dan Brown: tras ver el piloto, sabemos que hay una gran conspiración en el mundo, peor no tenemos la menor idea de qué es. Rubicon es una serie donde la inteligencia se toma su tiempo, y eso en televisión es raro, y peligroso para la sobrevivencia de una serie.

Rubicon tampoco es un serie para los fan de Lost:
aquí los misterios se anuncian medidos milimétricamente, y por ello son invisibles. No sabemos ni la pregunta ni su respuesta, y sólo presenciamos las terribles ondas expansivas de un poder amenazado.

Will Travers
(James Badge) es un especie de analista gubernamental que descubre una mañana de lunes que todos los crucigramas de todos los diarios repiten una misma palabra. Notificar ese hecho a sus superiores comienza una serie de asesinatos y movimientos que parecen dirigidos por un grupo en la sombra, una organización capaz de descarrilar un tren para borrar sus huellas. Descubrir o no sus intenciones, ese es el dilema de Will.

Para muchos, Rubicon es una serie que empieza a hacerle sombra a Mad Men.

Imagen | IMP