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Sudáfrica: un Mundial mediocre

Una vez apagado el chillido de las vuvuzelas y de que los barrenderos se desharán del papel picado y las banderas del papel, llega el momento de hacer el balance de lo que fue y quedo del Mundial de Sudáfrica, y el resultado es más bien gris: en el 2010 tuvimos el segundo menor número de goles en la historia de los mundiales.

2.21 goles por partido contra 2.27 del último escalón de la table (Italia 90), 145 goles en los 64 partidos. Para no ir má lejos, la cacareada final de España contra Holanda fue la segunda final de la historia que terminó 0-0.

¿Es válido medir la eficiencia de u torneo por el número de goles? Desde luego que no, pero desgraciadamente el nivel del fútbol jugado en este Mundial ha sido de los peores que se recuerdan: ha imperado una estrategia bancaria, especulativa, de desgaste por enfriamiento del balón, que destruyó la espectacularidad del fútbol de Brasil, Argentina y de las emergentes naciones africanas.

Como muestra, volvemos a la final Holanda-España:
de no ser por el gol en los tiempos extra, habríamos tenido una de las finales más aburridas de la historia, digna de una sesión de calistenia.

Fuente: Día Mundial