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Términos científicos que debemos a la ciencia ficción

Uno de los méritos de la ficción especulativa es que se adelantó no pocas veces a los logros científicos, no sólo en las posibilidades que el Universo ocultaba, sino en terminología que después se incorporó al lenguaje científico. Un fenómeno que merecería más estudio en los cursos de literatura. Estos son algunos términos que la ciencia ficción inventó para describir lo imposible y que la ciencia y la tecnología adoptaron cuando descubrió que lo imposible era probable.

Despegar. El término usado para describir el despegue de las naves espaciales (blast off) fue creado mucho tiempo antes del primer vuelo más allá de la atmósfera: E. E. Smith, padre de la Space Opera,  lo creó en 1937 en su Galactic Patrol, cuando un personaje le pregunta a otro: “¿Cuánto crees que tome antes de que sea seguro despegar?”

Robótica. Una ciencia nombrada por Isaac Asimov en su cuento Liar!, de 1941, y que se ha convertido en el primer caso de una ciencia nombrada por la literatura que después se convirtió en tal. Y la cosa no termina ahí: a Asimov también le debemos las Tres Leyes de la Robótica (credo de la programación robótica.

Ingeniería genética. El segundo caso de una ciencia nombrada por a literatura antes de haber sido creada se lo debemos a Jack Williamson, que en su novela Dragon’s Island, también de 1941, describe y nombra el proceso de manipulación de los genes.

Gravedad cero. La condición habitual en el espacio exterior, y que permite que los astronautas floten, fue nombrado por Jack Binder en 1938, y actualmente se usa para describir el estado agravitacional en el centro de la Tierra.