Música y Teatro

The Soft Boys: la certeza de ser británicos (Primera parte)

Sbs

A pesar de que habitualmente los géneros musicales tardan unos 20 años en ser revisitados por las nuevas generaciones, poco le importó a los Soft Boys el tiempo transcurrido entre el verano del amor y el estallido punk de finales de los 70s del cual formaban parte de alguna manera. 1976 sería el año del nacimiento del grupo de Cambridge, el mismo sitio donde Pink Floyd comenzó a gestarse como banda, y escogerían ese momento exacto para ofrecerle al mundo su particular visión de la psicodelia y la canción sixtie.

Liderados por el prolífico songwriter Robyn Hitchcock y una formación que fue cambiando de miembros pero donde el guitarrista Kimberly Rew y el bajista Matthew Seligman fueron los más estables, ya para 1979 tenían en la calle su primer disco, “A can of bees”. Ese primer opus mostraba al grupo exhibiendo parte de lo que vendría luego, mezclando sus composiciones típicas con algunas canciones en vivo y una versión del “Cold turkey” de John Lennon.

La propuesta de los Soft Boys se enrolaba coherentemente en toda una tendencia de volver a algunas de las raíces que la explosión punk había postergado. Mientras el sonido after punk de grupos como Public Image Limited añadía dosis de dub y kraut rock a su sonido claustrofóbico, los Specials rescataban el ska jamaiquino de los años 60s y los Dexys Midnight Runners ofrecían su particular visión del northern soul, los Soft Boys proponían su propio rescate del pasado: regresar a la canción psicodélica inglesa con un sonido actualizado por el punk y el power pop, sentando las bases de todo el sonido indie de los años 80s.

Allí estaban para atestiguarlo canciones fundamentales como “Only the stones remains” o “I wanna destroy you”, incluidas en su segundo disco “Underwater moonlight”. Estos dos temas acaso fueron los más cercanos a ser un hit que los Soft Boys tuvieron por aquel entonces.

Continuará…

Imagen: Kimberly Rew