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Tres años sin Poe Toaster

Muchos son los misterios que rondan a una de las figuras obligadas de la literatura universal: el norteamericano Edgar Allan Poe, creador de la narrativa moderna, de la figura del cuento, del terror como género y de algunas de las más memorables historias que se recuerdan en los cursos literarios: El corazón delator, El gato negro, La caída de la Casa Usher…

Uno de esos misterios es la causa de su muerte: el autor apareció en las calles de Baltimore, a mitad de un viaje, ebrio y  con la salud destruída. Fue enterrado en esa ciudad sin una lápida, y cuando años después su cuerpo fue trasladado a un mausoleo, no se encontró certificado de defunción o médico que certificasen las causas de su muerte o la identidad del cuerpo…

Otro de esos misterios puede haber llegado tristemente a su fin: cada año, en la víspera del aniversario del nacimiento de Poe, la noche del 19 de enero, un anónimo admirados dejaba flores y una botella al pie de la lápida del autor de El Cuervo. Una ofrenda que se cumplió puntualmente desde 1949.

Sin embargo, tras sesenta años del rito, parece haber llegado a su fin: desde hace tres aniversarios el llamado Poe Toaster no aparece… A pesar de que esperado al pie de la tumba por una horda de admiradores de la obra del autor de Eureka.

Todo lo que se tiene acerca de la identidad del Poe Toaster es una vieja foto donde se cubre el rostro, usa bufando y se apoya en un bastón…

¿Nevermore?