Cine y TV

"Un cuento chino" (crítica)

Oriente y Occidente se cruzan en “Un cuento chino”, la última película de Sebastian Borensztein protagonizada por Ricardo Darín que se ha estrenado en las pantallas de España.

Roberto (Darín) es un solitario ferretero de Buenos Aires. Por esas cosas del destino se cruza en su camino con Jun, un joven chino que llega a Argentina en búsqueda de su tío luego de que su novia muriera en un tragicómico accidente: una vaca caída del cielo la aplasta. Roberto decide albergar a Jun mientras busca a su pariente. Sin embargo, la búsqueda se vuelve infructuosa y la estadía de Jun se torna un dolor de cabeza para Roberto: la diferencia cultural es una barrera para que ambos puedan relacionarse de forma natural.

La película, que a priori se plantea como una comedia en donde el contraste oriente / occidente es el punto de partida para varios momentos simpáticos, cuenta con una trama donde hay más cuestiones además de la barrera cultural que separa a un argentino de un chino: habla de la soledad (ambos personajes prácticamente no tienen familia), del azar, de la predestinación y de las costumbres. Además es un claro ejemplo de lo multicultural que se han vuelto muchas grandes ciudades del mundo como Buenos Aires: sorprende ver a personajes con rasgos orientales, que hablan perfectamente en chino, pero que son argentinos de nacimiento y que como tales hablan el español con un nativo acento porteño.

Darín le pone la cuota de calidad a la interpretación actoral al demostrar una vez más ser un actor versátil dándole vida a un cincuentón gruñón de buen corazón y la dirección de fotografía, por elección de encuadre y tratamiento del color, acompaña la narración de forma amena haciendo que este simpático relato sobre universos opuestos esté contado con un estilo visual bien definido.

httpv://www.youtube.com/watch?v=onfIJVgS3Fo

Imagen: vanityfair