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Valkiria: la resurección de Tom Cruise

¿Valqué?. Valkiria. El equivalente femenino de los vikingos, y también un sofisticado plan, elaborado por el mismísimo Hitler, para el control del Reich alemán en el caso de la muerte del Führer. También es el título de esta película con la que se intentan relanzar dos carreras. La de su director Bryan “X-Men” Synger (tras el tropiezo crítico y taquillero de su Superman), y la de su protagonista, Tom Cruise, tras su degeneración de uno de los actores más rentables del mainstream hollywoodense en un fantoche vociferante que (según la prensa rosa) sometió a su mujer (la delgadísima Katie Holmes) a un parto silencioso y obligaba a todos los implicados en los filmes que protagonizaba a recibir charlas sobre su religión, la cientología.

Valkiria La Resureccion De Tom Cruise

Matar a Hitler. A pesar de la idea preconcebida que tenemos de una Alemania Nazi, dentro del régimen dictatorial y genocida impuesto por Hitler y su camarilla, existían no pocos focos de rebelión. El ideólogo y artífice de la más cruenta “limpieza étnica” de la historia sufrió al menos 19 atentados. El último de ellos, El complot del 20 de Julio, que incluía su asesinato con bombas en su bunker, y la toma del poder a cargo de los conspiradores, amparados por un documento firmado por Adolph, el Valkiria del título. La película de Synger narra los pormenores de este último intento por matar a Hitler.

Tom Cruise tuerto y manco.  El otrora chico lindo de Top Gun interpreta, con una inusitada contención y un parche en el ojo, al Coronel Stauffenberg, quien perdió ojo, mano y dedos en las incursiones alemanas al África; el hombre encargado de infiltrarse en las altas cúpulas nazis e introducir el maletín con la bomba fatal. Un héroe sin fisuras que debe enfrentarse a militares indecisos y corruptos para llevar a cabo un plan milimétricamente diseñado (y que incluía la instauración de un democracia y el cierre de los campos de concentración).

Le damos cinco estrellitas. Synger hace un gran trabajo en su reproducción del clima opresivo en los días previos al fin de la II Guerra Mundial y la intrincada cadena de mando del Reich (las secuencias de la sala de comunicaciones, con el estruendo de las decenas de máquinas de escribir y los teletipos resonando como un eco de las taconazos marciales y animales de las SS, resultan una soberbia metáfora sobre la importancia de la comunicación en el mandato de Hitler). Cruise lográ hacer de Stauffenberg una figura creíble en su insólito calidad moral (nunca duda, ni tras el fracaso) y su perfil de hombre de familia. Su contención (en la que, por fin, logra decir más con la mirada del único ojo del coronel más de lo que había dicho vociferando en toda su carrera) hace de la las secuencias que van del atentado al destino de los conspiradores una odisea emocionante y conmovedora, que se sigue sin aliento a pesar de que ya se sabe el triste final.

La tragedia. El estreno de Valkiria se fue dilatando desde junio del año pasado, y ahora, con la entrega de los Oscar pisándole los talones, las posibilidades de que sea nominada en las categorías de mejor película y mejor protagónico son muy bajas, aunque lo merece.

Imagen | Flixster