Noche y Gastronomia

Valladolid: la ciudad de las tapas

Tapas

La semana  pasada se celebró en Valladolid el IX Concurso nacional de pinchos y tapas. Este certamen, posiblemente el más reconocido en España en torno a la cocina en miniatura, y que premió la tapa Colant de cocido de garbanzos del restaurante Nagua de Oviedo, es sólo un ejemplo del cuidado excelso que en la ciudad castellana se da a esta nueva tendencia culinaria.

Apoyado en el maravilloso impulso creativo del certamen, han surgido en la ciudad, locales que convierten esta antigua idea de “tapar” el chato de vino con un platillo que poco a poco fue llenándose de viandas, en un auténtico arte, mezcla de vanguardia y tradición.

Así, un recorrido por las calles de la ciudad del Pisuerga, nos debe llevar como partida inicial a  Los Zagales (Calle de la Pasión 13) , ganador tres años atrás de este certamen y que ha convertido los pequeños bocados en una celebración de originalidad, imaginación y sabor. Imposible sustraerse a su Tigretostón, un bocado de morcilla y crema de queso que se ofrece en envoltura como si un Tigretón se tratara y que es enorme en texturas e intensidad. Junto a este, tapas como “Obama en la casa Blanca” o “La piragua” ponen el acento en un juego donde nada es lo que parece y todo sorprende al visitante.

Con un punto menor de sofisticación pero con el mismo cuidado de los pinchos y la misma intensidad en el gusto, en Casa Jero (Calle Correos) los pinchos se distribuyen a nuestra vista sobre una barra colorista que se inunda de nombres curiosos que descansan en cuadros por todo el local. Angelillo (mousse de foie con pistacho y confitura de limón), galáctico (cecina, membrillo y rockefort gratinado), huevo de colón (huevo, patatas y salsa de pistacho), rollito de alga nori con relleno de morcilla y pisto castellano. Propuestas contundentes para estómagos con aguante.

Si el camino no se nos hace demasiado pesado aún podremos degustar las que muchos consideran las mejores croquetas de España en El Corcho (Calle Correos 2). Cremosas, grandes y adornadas por traviesos tacos del mejor jamón, compiten con tajadas de bacalao modelo Casa Labra. Una lucha desigual donde la modernidad deja paso a las recetas de toda la vida. Como esa recia Castilla abierta al mundo desde sus infinitos parajes amarillos.