Música y Teatro

Vuelve el chico malo del Pop

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Cerca de la cuarentena y con una recién estrenada paternidad, con alguna que otra cana y, por qué no, unos quilos de más; pero con su mirada de color verde, cargada de picardía, intacta. Así vuelve Robbie Williams, el chico malo del Pop Británico, el que fue un ídolo de jovencitas en los años 90. Take the Crown es el noveno disco en solitario del británico y representa su vuelta al estilo que le hizo triunfar años atrás.

“They said it was leaving me, the magic was leaving me: I don’t think so,” (Dijeron que me estaba abandonando, que la magia me estaba abandonando: Yo creo que no) es la frase que abre una de las canciones de este disco, Be a Boy, y que describe perfectamente lo que Robbie quiere conseguir con este disco. Lo cierto es que su carrera musical podría calificarse de auténtica montaña rusa: “You gotta get high before you taste the lows” (Tienes que llegar arriba para probar lo que hay abajo), rezaba Let me entertain you, uno de sus grandes éxitos. Y así es; Robbie ha estado muy arriba, pero desgraciadamente también muy abajo.

Después de su polémica salida de la boy band que le dio la fama, Take That, Robbie Williams emprendió su camino en solitario, marcado por el éxito, pero también por las drogas. En su multitudinario concierto en Knebworth, en 2003, declaraba estar totalmente rehabilitado y listo para continuar. No obstante, después del lanzamiento de su primer Greatest Hits, en 2004, la cosa cayó en picado. Sus discos posteriores, aunque triunfaron en las listas de ventas, mostraban una clara regresión, algunos experimentos que no parecían convencer al público. Fue una época extraña, entre drogas y contactos con la ufología, hasta 2007, cuando ingresó de nuevo en un centro de desintoxicación.

Take The Crown, después de su reconciliación con Take That, supone la vuelta de la magia, de su estilo más genuino y, sobre todo, supone el regreso de uno de los grandes del pop británico, que aún tiene mucha guerra que dar.