Cine y TV

Vuelve "V", y Bush con ella (II)

La nueva V (2009) de Scott Rosenbaum, Scott Peters y Jace Hall es una serie de espíritu post-9/11. Cuando en la serie original había una dedicatoria a la Resistencia, en esta versión hay una pregunta: ¿Dónde estabas el 9 de septiembre? La serie se llena de esa atmósfera de nacionalismo-paranoide que distingue al género de “terrorismo en casa“.

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El remake sigue paso por paso los aconteceres del original (si bien cambia el sexo de alguno personajes, o sus profesiones), y de hecho la factura es bastante ochentosa en su despojamiento (nada del abigaramiento visual de Fringe o la intertextualidad de Lost). Un nivel básico que se nota, sobre todo, en el apartado ideológico.

Si la V de Kenneth Johnson se tomaba su tiempo en elaborar al nazismo como el subtexto de una parábola sobre la dominación mediática, la nueva versión no para de hacer burdas comparaciones entre los extraterrestres y el terrorismo islámico (una de las protagonistas, la Juliet de Lost, es una agente del FBI experta en rastrear células terroristas). Entonces, al final del primer episodio, hay un brusco viraje a la derecha y el corporativismo

Los aliénigenas se ganan la confianza humana con slogans llenos de palabras como “esperanza” y “cambio”, los ejes de la campaña de Barack Obama. Y el arma secreta que los infiltra entre la población como salvadores… es un programa de “Universal Health Care” (“Cuidados Médicos Universales2), el programa de salubridad del presidente norteamericano que se ha topado con una enorme e irracional oposición.

Los productores han negado que el tufo anti-Obama sea verdad.

No deja de ser desoladora la nueva lectura de este clásico de la ciencia ficción televisiva. Ayer desde la pantalla se combatía al totalitarismo; hoy la televisión defiende los intereses de los hospitales privados con una fiereza en el más puro y burdo estilo Bush.

Imagen | Sean Paune