Música y Teatro

We are the mods! (Segunda entrega)

Scooter

La fecha estimativa del surgimiento de los mods, en aquel entonces llamados modernistas, se remonta a la Inglaterra modelo 1958 y se extendió, principalmente, hasta el año 66. Para ese entonces comenzó el declive masivo de ese modo de vivir y solo continuó en pequeños focos de resistencia. La cuna fue el Soho londinense pre-swinging, donde gran cantidad de artistas de clase media-baja, hastiados del modo de vivir edwardiano que proponía el rock modelo teddy boy, daban rienda suelta a sus obsesiones con las nuevas modas y tendencias, de las cuales eran íntimos protagonistas.

Si se intenta definir a la cultura mod en pocas líneas hay que decir que tenían afición por vivir alocadamente, donde los días de semana eran para el trabajo y los weekends para el descontrol. La mayoría de ellos eran jóvenes working class, trabajadores de clase media, que dilapidaban todo lo obtenido en sus trabajos en ropajes novedosos, discos extraños, pastillas para sobrellevar la vida disipada y, por supuesto, los scooters Vespa o Lambretta que les permitían moverse rápidamente de una manera económica y no tener que esperar al deficiente transporte público los fines de semana. Los viernes, sábados y domingos concurrían a clubes como el Twisted Wheel o el Flamingo, entre otros tantos, donde se encontraban con otros de su especie y hacían de las suyas a sus anchas.

Esta estética y modo de vivir fue una de las protagonistas de los principios de década, junto a la rocker, en cierto modo enemistada y enfrentada con la mod, aunque con un posible origen en común, dado a través de los teddy boys como célula madre. Los rockers, con sus motos Harley Davidson, sus camperas de cuero y sus jopos engominados eran la antítesis de los refinados mods. Pero los mods, a pesar de refinados, no eran para nada recatados. Y las batallas en las playas de Brighton, Hastings, Margate o Clacton, donde ambas subculturas coincidían los fines de semana, no se hicieron esperar y fueron motivo de especial atención para la prensa sensacionalista.

Los combates sin tregua, que para muchos no eran más que una exageración del consabido amarillismo del periodismo inglés, ya para 1964 iban marcando el final de ambas tendencias, la mod y la rocker. Muchos mods, sobre todo los faces (o referentes), se iban desentendiendo de la cuestión y preferían llamarse estilistas o individualistas, para no quedar pegados con los violentos mods. De algún modo se terminaron auto fagocitando. Ya en 1966 empezaría a hablarse demasiado de una palabra llamada “amor” de la mano del hippismo. Y los mods no tenían mucho que ver precisamente con todo eso que se estaba gestando.

Primera parte: Introducción

Imagen: eBay