Cine y TV

Wenders retrata a Pina Bausch

La primera buena noticia es que existe, al fin, un registro de las últimas aventuras sobre los escenarios de la reinventora de la danza moderna, Pina Baush, fallecida en el 2009. La segunda es que se trata de un documental dirigido por Win Wenders, el director alemán que sumaba desde hace tiempo horas bajas, y que con este material parece remontar a sus mejores niveles creativos. La tercera es que se trata del uno de los contados usos inteligentes de la tecnología 3D.

Pina Baush, nacida en la ciudad alemana de Solingen, se ha convertido en una de las grandes pérdidas de la danza moderna. Coreógrafa-directora incansable, supo llevar la danza a los límites del espectáculo, con resultados no siempre bien admitidos. En todo caso, le debemos una renovación de los escenarios y el sentido mismo de la danza. Para quienes no la ubiquen, una de sus coreografías es parte esencial de Hable con ella de Almódovar.

Es ahora el tuno de otro cineasta, el director de las míticas Paris, Texas y Alas sobre Berlín, de traer de nuevo el aliento incansable de Baush, en una filmación que recoge los ensayos y la última gira de su compañía, en un increíble registro que se vale del 3D para hacernos compartir los escenarios y los cuerpos en su máxima expresión como si estuviéramos ahí. Toda una sucesión de cursos de danza y cine, uno dentro del otro.

Pina (Win Wenders, 2011) es un deslumbrante documental que se presenta con el lema de la coreógrafa: “Dance, dance, dance. Otherwise, we are lost” (“Bailemos, bailemos, bailemos; de lo contrario, estamos perdidos”).

El filme de Wenders nos presenta a los colaboradores habituales de la Baush (la actriz Mechthild Grossman, la española Nazareth Panadero; la inglesa JosephineAnn Endicott y Meryl Tankard) tocados por la gracia y la imponente lírica de Pina Bausch. Un homenaje a todo lo que la danza despierta de bueno en nosotros, impulsado por la tercera dimensión.